¿No os pasa a veces que os dan ganas de comprar algo sólo por lo bonito que es? y no me refiero a ropa, si no a comida y bebida! A mí me pasa constantemente (aunque acabo controlando mis impulsos), sobre todo cuando visito un país nuevo, y me encanta observar el packaging de las cosas que encuentras en el supermercado porque puedes llevarte gratas sorpresas. Aquí en Turín me pasó en mi primera visita al super, un flechazo con la sal.
 |
| estoy pensando en reutilizar la caja para algo pero de momento no se me ha ocurrido nada |
Después he tenido varios flechazos más de los que no tengo fotos porque, como ya he dicho antes, a veces me contengo, pero a veces sucumbo y elegí la
miel de la que hablé en mi primer post por su etiqueta o esta botellita de ron con naranja de Lidl porque me pareció muy bonita (y porque me gusta el ron, no vamos a engañarnos)..
Con las botellas tengo especial debilidad (será herencia de mi padre que trabaja en una fábrica de vidrio) y siempre acabo llevándomelas a casa. Me gustan mucho las sencillitas que tienen el logo en la botella (sin papel) como la de Coronita o Desperado, especialmente una colección especial que hubo de esta última y de la que no tengo fotos porque están en Sevilla. Buscando por la red he encontrado
esta:
De los viajes siempre suelo traer algún recuerdo cervecero (en foto claro, que no está Ryanair como para ir cargando con botellas en la maleta)
 |
| en Bruselas puedes encontrar cientos de cervezas distintas |
Y aquí en Italia, mis preferidas entre todas las botellas, aun teniendo papel, son las de San Pellegrino, que siempre cuida un montón la imagen y saca de vez en cuando alguna edición especial, como esta
vintage (a la derecha).
No hay comentarios:
Publicar un comentario